De los creadores del: “pareces hippie”, llega “se ve pandroso”

En colaboración con Iraís Marín.

 

Desde los inicios del blog, he querido tocar este tema, pero me limité porque pensé que sólo a mi me pasaba que había personas que se referían a mi ropa artesanal y a mi estilo como: “hippie”.

Para fines prácticos y hasta donde sé, una persona hippie pertenece a un movimiento pacifista y liberal que nació en la década de 1960 en Estados Unidos de Norteamérica, teniendo expresiones e ideologías musicales, de amor y paz y una vida simple alejada de las tendencias de consumo. 

Ahora, ¿alguien me podría explicar que relación hay entre una persona hippie y una persona que opta por vestir y valorar prendas artesanales mexicanas?

No descarto que existan personas que compartan ambas ideologías, sin embargo, no hay relación cultural entre éstas (hasta donde yo creo).

Hablando desde mi caso, no considero que el hecho de vestir prendas artesanales mexicanas me clasifique como hippie, más bien, yo me considero como una mexicana que valora y aprecia la ropa artesanal hecha en su país y que busca favorecer el comercio justo mediante prácticas de consumo ético y responsable.

Por otra parte, decidí escribir este post debido a que una querida seguidora y amiga se acercó a mí para darme a conocer su caso y exponer el tema: 

Recientemente, llevaba puesto un huipil morado elaborado en telar de cintura, que compré en un taller familiar en Teotitlán del Valle, Oaxaca. Ese día, en una plática con mis compañeros acerca de la ropa y maneras de vestir, uno de ellos comentó lo siguiente:

–Me gusta cómo usas tus blusas, “de esas”, se ve “pandroso” y padre.

A lo cual, sólo contesté:

–Me encanta portar prendas artesanales, y lo hago con respeto.

En ese momento sentí impotencia y coraje, porque quizá la palabra “pandroso” no fue la adecuada. Considero que esa expresión es despectiva, ya que, en México, generalmente se refiere a alguien que no cuida su imagen o alguien sucio. Me partió el corazón el pensar que haya gente que relacione las prendas artesanales con la suciedad o desarreglo.

Las prendas que visto, conforman la indumentaria diaria de diversos pueblos indígenas que representan su identidad en los textiles, e incluso muchas de ellas son de gala. Cada región tiene sus prendas típicas y es interesante aprender su proceso de elaboración, simbología, técnicas de bordados y colores; se vuelve una pasión que gracias a las redes sociales podemos compartir.

Para mí, es un honor portar blusas, huipiles, morrales y accesorios que son elaboradas a mano y con mucho cariño en diversas partes del país. No pude defender mi postura durante la conversación, pero estoy segura de que seguiré adquiriendo textiles y portándolos diariamente con respeto y orgullo para demostrar la belleza de las artesanías mexicanas.

Iraís Marín, @irais_m_ / Vía MD de Instagram

Entiendo perfectamente como se sintió Iraís en ese momento, me llegó a pasar y hasta la fecha me sigue pasando, pero ante estos casos, creo que la mejor respuesta consiste en el hecho de que las prendas artesanales portan una gran carga cultural a diferencia de la ropa que pertenecen al fast fashion, las prendas artesanales no son baratas ni fáciles de conseguir (hablando del comercio justo y ético), las prendas artesanales tienen identidad y significado (dependiendo de su origen), las prendas artesanales cuentan historias, tienen relatos implícitos que la artesana o el artesano grabaron en el momento en que las realizaron, sus colores y diseños no son al azar, esconden sentimientos y momentos importantes en sus vidas, simple y sencillamente, las prendas artesanales merecen respeto y vestirlas nos debe dar orgullo.

Artesana del taller familiar de Teotitlán del Valle, Oaxaca donde Iraís adquirió su huipil. Fotografía por Iraís Marín.

Si también eres de las personas que te gustan vestir este tipo de ropa y te ha tocado escuchar este tipo de comentarios, respalda tu respuesta con algunos de los argumentos que mencioné y recomienda a la otra persona a acercarse a iniciativas o plataformas que fomenten el conocimiento y revalorización de los textiles como el blog Un Huipil al Día de la restauradora Renata Schneider y la iniciativa Viernes Tradicional de NGO impacto.

 

¡Muchas gracias Iraís por tener la confianza de compartirme tu caso y colaborar conmigo!

¿Ustedes han sido objeto de alguna crítica incómoda por el hecho de vestir prendas artesanales? Los invito a compartirme sus experiencias y opiniones dejando sus comentarios en este post.

Escrito por

Mercadóloga, escritora y blogger fundadora de México a colores. Directora y socia de Telar Estudio. Cofundadora de Taller Origen. Colaboradora en Más de MX y NGO Impacto. #HechaEnMéxico

8 comentarios sobre “De los creadores del: “pareces hippie”, llega “se ve pandroso”

  1. Personalmente tengo un concepto por mucho diferente. Yo portó siempre con mucho orgullo cada prenda que adquiero en diferentes regiones. Respeto la cultura que llevan plasmada, la dedicación con que las elaboran, las formas y colores con sus significados las admiro!!. Amo los textiles
    Definitivamente no tiene ninguna relación con el estilo hippie ni mucho menos con la falta de aseo. Qué falta de cultura!!!

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    1. Hola Edith,
      Tu, Iraís y yo compartimos el mismo sentir por usar las prendas artesanas, sentir que se vuelve parte de un estilo y forma de respeto y orgullo. Desgraciadamente se han dado casos en que las personas opinan sin tener un contexto histórico o fundamentos que los haga visualizar el respeto y verdadero valor de las prendas, por eso Iraís y yo hicimos este post, para de una forma respetuosa y educada invitar a romper esas “etiquetas”. Muchas gracias por tu comentario.

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  2. A mi me ha pasado más con el calzado, me gustan mucho los huaraches bordados y tejidos que compro en los pueblos cercanos de Michoacán como Pátzcuaro y la isla de Janitzio.
    “Están padres tus chanclitas hippies” o “Tus huaraches de guare”
    No me lo tomo he tomado mal, ya que de hecho muchas personas que llevan rastas o cierto tipo de estilo de vida también los usan, y entiendo de donde viene su comentario, aunque es desinformado.

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    1. Adriana, concuerdo contigo, hasta cierto punto yo tampoco me tomo a mal el hecho de que digan “hippie”, pero siempre queda ese sentimiento o tal vez impotencia por la falta de conocimiento e interés que muchas personas tienen. Creo que este tema vas allá del interés y el valor real de las prendas; estamos rodeados de tantas tendencias y “modas” de otros países, que no abrimos los ojos a ver lo que tenemos en nuestro país. Hippies, con rastas, etc, todos son libres de usar huipiles y textiles si así lo desean o deseamos, pero al final del día está esa “etiqueta” y esa “conceptualización” en la que nos ponen. En fin, creo que el tema da para mucho, o tu que opinas?

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  3. ¡Hola! A mi me pasa en este momento, que paso duras críticas porque deseo que en mi boda las damas de honor lleven un vestido de la comunidad de San Antonino Oaxaca, y como esta marcado etiqueta, varías de ellas les parece que no es un vestido “elegante” de hecho yo tenía el deseo de casarme por el civil con uno también. A mi se me hacen super hermosos y elegantes, pero tampoco quiero incomodar a las chicas, así que no sé bien que hacer con ese tema.
    Personalmente creo que los textiles mexicanos no son hippies ni pandrosos, al contrario me parece que es algo precioso, prefiero gastar en eso que en los fast fashion, es llevar puesto una historia diferente cada día.
    Saludos!

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    1. Querida Alejandra,
      Antes que nada, muchas felicidades por tu boda, ¡te deseo lo mejor!.
      Uff querida, ¿por dónde puedo empezar? Jajajajaja.
      Ya pasé por el rollo de la boda y por experiencia te puedo decir que HAGAS LO QUE TU QUIERAS, será tu día y lo vas a recordar por el resto de tus días. Algo que se me quedó muy grabado fue un comentario que me hizo una de mis damas: “tu dinos de que color y modelo y nosotras eso usaremos, tu decides”.
      Si la invitación dice que es algo de etiqueta, está perfecto, de hecho, creo que (y con todo respeto), los invitados de tu boda se quedarán cortos a comparación de los vestidos súper elegantes y distinguidos que llevaran tus damas. Es más, te puedo asegurar y apostar, que independientemente de los finos bordados de San Antonio Castillo de Velasco y su iconografía, un vestido “elegante” o de “etiqueta”, tiene un menor costo porque su fabricación fue en serie y ni saber en las condiciones humanas en las que fueron hechos, por otro lado, el vestido que tienes en mente para tus damas, es una prenda llena de cultura, con la que te identificas, llena de identidad, con un propósito o fin, con bordados hechos por manos artesanas que por más parecidos que traten de ser, jamás será iguales.
      Entiendo que no quieras incomodar a tus amigas, de hecho, si sólo hacen el gasto del vestido para la boda y después arrumban la prenda en su armario, pues tampoco tiene chiste. Otra opción es que después vendan sus vestidos.
      Las bodas y sus decisiones son siempre difíciles, pero sólo te puedo aconsejar que tomes las decisiones que a ti te van a hacer feliz, será tu día, será tu momento.
      Con la misma decisión en la que optas por hacer de lado el fast fashion, toma la decisión de qué historias quieres contar sobre tu boda ;)
      ¡Muchísima suerte!
      P.D. Me cuentas como termina todo esto.

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